lunes, 11 de marzo de 2019

Desarrollo


El servicio Militar en México (según la misma Secretaría de la Defensa Nacional) se define como una “obligación ciudadana que tiene sustento legal en el Art. 5/o. de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, así como en la Ley del Servicio Militar y su Reglamento”. Además de esta definición, la SDN ofrece información acerca de lo que implica que alguien sea partícipe del S.M.N (Servicio militar Nacional): “Los soldados del S.M.N. y las mujeres voluntarias que cumplen encuadrados acudiendo los sábados […] se adiestran para adquirir los conocimientos básicos sobre la doctrina militar vigente […] para desarrollar en ellos habilidades, valores y virtudes que les permitan ser mejores ciudadanos. Una vez que cumplen con su deber constitucional, forman parte de las reservas nacionales, para que, en caso de una movilización o necesidad del País, se integren a las Fuerzas Armadas legítimamente constituidas para realizar la defensa de la soberanía nacional o el auxilio de la sociedad en caso de que se registren fenómenos perturbadores de origen natural o humano, que generen un desastre de grandes magnitudes.” En sí, lo que se quiere dar a entender con esto es la importancia de realizar este servicio en el sentido de formarnos como mejores ciudadanos además de contar con la capacitación necesaria para socorrer a nuestra sociedad en caso de que el país atraviese situaciones difíciles de manejar.
Ahora, fijándonos en cómo es el Servicio Militar en EE. UU.; la Internacional de Resistentes a la Guerra (siendo “War Resisters’ International” el nombre en su idioma original) presenta una postura en contra de este, presentando argumentos ya sea en base a hechos y testimonios verídicos (desde activistas anti reclutamiento hasta militares que buscaron su retirada del ejército), o fijándose y exponiendo la ilegalidad de diversos actos realizados (en especial los relacionados a la no obligatoriedad del servicio militar) no solo en base a su propia constitución, sino también en base a los Derechos Humanos (teniendo la exposición de ilegalidades una gran presencia a lo largo del informe). Y es que esta asociación nos ilustra acerca de la actuación del ejército estadounidense en contra de la población reacia a su inscripción al servicio militar, a pesar de que jurídicamente esto sea posible de hacer e incluso reclamar por cualquier ciudadano del país. Es bien sabido que aquí en México, la obligatoriedad de participación en el S.M.N se obtiene de acuerdo con el resultado obtenido de los sorteos realizados a lo largo de todo el país, siendo los posibles resultados: bola blanca (Encuadrados, tienen que asistir un total de 44 sábados a lo largo del año) y bola negra (A disponibilidad, no tienen la obligación de asistir al adiestramiento sabatino). En el caso de nuestro país no hay libertad a negarnos, más si la de excusarnos debido a que cumplimos con ciertos requisitos para considerarse “inservible para la nación”, con respecto al resultado del sorteo. Por como se narra en el informe, se puede ver que, en Estados Unidos, si bien el servicio es de carácter voluntario, se han visto, y documentado, antecedentes que muestran violencia y rechazo por parte del ejército a toda actividad que esté en contra de enlistarse a las tropas militares. Un ejemplo de esto:
            “Tres estudiantes del City College of New York (CCNY) y una trabajadora fueron detenidos por participar en una protesta pacífica contra los reclutadores militares en un foro de empleo en un campus en marzo de 2005. Los guardas jurados atacaron a Justino Rodríguez y Nicholas Bergreen y ambos sufrieron conmoción cerebral leve y hematomas profundos. La universidad también sancionó a un tercer estudiante, Hadas Their, simplemente por hacer fotos de la manifestación. Testigos recuerdan que los guardias arrancaron pelo a Their durante la detención.
Los tres fueron castigados por un delito menor de asalto a un oficial, resistencia a la detención y desórdenes. Dos días después, una trabajadora del CCNY, Carol Lang fue detenida en su trabajo y castigada por asalto en relación con la protesta.”
Manifestación pacífica por el derecho a vivir

Fijándonos en España, Fernando Miralles indica que, si bien, en la historia del servicio militar se pueden encontrar antecedentes de consecuencias negativas en soldados pertenecientes a diversos ejércitos, parece ser que la experiencia de cumplir con un servicio militar afecta en su mayoría, de forma positiva a los jóvenes participantes. Habiendo hecho comparaciones entre observaciones hechas en ex-presos al cumplir su sentencia en la cárcel y la psique de aquellos jóvenes al terminar su servicio militar (comparación  un tanto extrema, pero deja claro que esta experiencia no resulta ser traumática ni mucho menos). Así pues, en las conclusiones de esta investigación realizada, se muestra como los resultados indican que, más que un mal, el servicio militar permite a los jóvenes desarrollar nuevas habilidades y reforzar valores muy significativos, como lo son la sinceridad, la confianza, cordialidad, etc. En propias palabras del autor:
“Los cambios psicológicos que sufren los jóvenes que realizan el servicio militar obligatorio, se podrían concretar en un aumento de la afabilidad, extraversión, apertura mental y cultural, sinceridad, seguridad en sí mismo y voluntad de superación; así como una disminución de la tristeza-depresión. También observamos cierta tendencia a ser más cordiales y dinámicos. Todo esto debido al contacto con la Institución Militar durante nueve meses.” Miralles, Fernando (2004)

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