El
servicio Militar en México (según la misma Secretaría de la Defensa Nacional)
se define como una “obligación ciudadana que tiene sustento legal en el Art.
5/o. de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, así como en
la Ley del Servicio Militar y su Reglamento”. Además de esta definición, la SDN
ofrece información acerca de lo que implica que alguien sea partícipe del S.M.N
(Servicio militar Nacional): “Los soldados del S.M.N. y las mujeres voluntarias
que cumplen encuadrados acudiendo los sábados […] se adiestran para adquirir
los conocimientos básicos sobre la doctrina militar vigente […] para
desarrollar en ellos habilidades, valores y virtudes que les permitan ser
mejores ciudadanos. Una vez que cumplen con su deber constitucional, forman
parte de las reservas nacionales, para que, en caso de una movilización o
necesidad del País, se integren a las Fuerzas Armadas legítimamente
constituidas para realizar la defensa de la soberanía nacional o el auxilio de
la sociedad en caso de que se registren fenómenos perturbadores de origen
natural o humano, que generen un desastre de grandes magnitudes.” En sí, lo que
se quiere dar a entender con esto es la importancia de realizar este servicio
en el sentido de formarnos como mejores ciudadanos además de contar con la
capacitación necesaria para socorrer a nuestra sociedad en caso de que el país
atraviese situaciones difíciles de manejar.
Ahora,
fijándonos en cómo es el Servicio Militar en EE. UU.; la Internacional de
Resistentes a la Guerra (siendo “War Resisters’ International” el nombre en su
idioma original) presenta una postura en contra de este, presentando argumentos
ya sea en base a hechos y testimonios verídicos (desde activistas anti
reclutamiento hasta militares que buscaron su retirada del ejército), o
fijándose y exponiendo la ilegalidad de diversos actos realizados (en especial
los relacionados a la no obligatoriedad del servicio militar) no solo en base a
su propia constitución, sino también en base a los Derechos Humanos (teniendo
la exposición de ilegalidades una gran presencia a lo largo del informe). Y es
que esta asociación nos ilustra acerca de la actuación del ejército
estadounidense en contra de la población reacia a su inscripción al servicio militar,
a pesar de que jurídicamente esto sea posible de hacer e incluso reclamar por
cualquier ciudadano del país. Es bien sabido que aquí en México, la
obligatoriedad de participación en el S.M.N se obtiene de acuerdo con el
resultado obtenido de los sorteos realizados a lo largo de todo el país, siendo
los posibles resultados: bola blanca (Encuadrados, tienen que asistir un total
de 44 sábados a lo largo del año) y bola negra (A disponibilidad, no tienen la
obligación de asistir al adiestramiento sabatino). En el caso de nuestro país
no hay libertad a negarnos, más si la de excusarnos debido a que cumplimos con
ciertos requisitos para considerarse “inservible para la nación”, con respecto
al resultado del sorteo. Por como se narra en el informe, se puede ver que, en
Estados Unidos, si bien el servicio es de carácter voluntario, se han visto, y
documentado, antecedentes que muestran violencia y rechazo por parte del
ejército a toda actividad que esté en contra de enlistarse a las tropas
militares. Un ejemplo de esto:
“Tres
estudiantes del City College of New York (CCNY) y una trabajadora fueron
detenidos por participar en una protesta pacífica contra los reclutadores
militares en un foro de empleo en un campus en marzo de 2005. Los guardas
jurados atacaron a Justino Rodríguez y Nicholas Bergreen y ambos sufrieron
conmoción cerebral leve y hematomas profundos. La universidad también sancionó
a un tercer estudiante, Hadas Their, simplemente por hacer fotos de la
manifestación. Testigos recuerdan que los guardias arrancaron pelo a Their
durante la detención.
Los
tres fueron castigados por un delito menor de asalto a un oficial, resistencia
a la detención y desórdenes. Dos días después, una trabajadora del CCNY, Carol
Lang fue detenida en su trabajo y castigada por asalto en relación con la
protesta.”
“Los
cambios psicológicos que sufren los jóvenes que realizan el servicio militar
obligatorio, se podrían concretar en un aumento de la afabilidad, extraversión,
apertura mental y cultural, sinceridad, seguridad en sí mismo y voluntad de
superación; así como una disminución de la tristeza-depresión. También
observamos cierta tendencia a ser más cordiales y dinámicos. Todo esto debido
al contacto con la Institución Militar durante nueve meses.” Miralles, Fernando
(2004)



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